Dibujos de Fortuny: un alma en rebelión

Paola Arias

Detalle de una sección de la obra expuesta./ Foto Paola Arias

La muestra de Mariano Fortuny en el Museo Carmen Thyssen Málaga, refleja la esencia de un artista que, más allá de la rigidez del sistema del arte, encontró en el dibujo un refugio de libertad creativa y una sacudida técnica sin precedentes.

Visitar la exposición de los dibujos de Mariano Fortuny en la última planta del Museo Carmen Thyssen Málaga, no es solo un acto de contemplación estética, es una inmersión en una propuesta donde el espectador actúa como intérprete de un lenguaje gráfico excepcional. La muestra ha podido ser presentada gracias al Musée Goya de Castres, que ha cedido este conjunto de 4 grabados y 28 dibujos. Este conjunto nos obliga a alejarnos de la frialdad histórica para entrar en una experiencia tanto de compromiso como de pasión a través de trazos y manchas.

Al presentar estas piezas, se percibe un proyecto con identidad propia donde el artista evitó seguir las modas de la época y se alejó de lo académico para resultar más cercano. En estas obras, impresiona la fuerza del grafito, que cuestiona la noción decorativa. En este sencillo tributo al dibujo se reúnen rasgos que definen al artista: lo cotidiano, la fragilidad del soporte y la acumulación de detalles. Así, en cada pieza, aparece una especie de ausencia que reclama nuestra atención.

Uno de los aspectos primordiales de la muestra reside en la semántica del montaje, que trabaja como herramienta para revelar el proceso mental del artista. En la Sala Noble -lugar en el que está situada la colección- el Carmen Thyssen apuesta por un diseño que permite que cada una de las obras, entre apuntes y dibujos, respire evitando la fatiga visual. Se establece un diálogo coherente entre agrupaciones de piezas de gran formato y estudios rápidos. Impresiona la cálida iluminación, la cual juega un papel crítico dada la fragilidad del soporte; el museo logra que la luz no solo bañe el papel, sino que parezca emanar de las propias fibras del material, permitiendo contemplar cada mínimo detalle de la huella permanente del artista.

El discurso curatorial se podría interpretar como un acto de rebelión frente a la era de píxeles y el consumo acelerado. Los dibujos de Fortuny generan un contraste con la nueva realidad, invitándonos a ralentizar la mirada, colocándonos frente a una herramienta capaz de producir conocimiento. Cada trazo de grafito en sus apuntes funciona como una resistencia frente a las ataduras del comercio y las exigencias de la alta burguesía decimonónica que tan fuertemente marcaron la carrera del artista, revelando al hombre que creaba para sí mismo y que encontró en el arte un refugio de libertad creativa además de una sacudida técnica sin referentes. Observamos una resonancia lírica en sus cuadernos sobre el Magreb, donde el polvo y el calor no se ven, se respiran a través de manchas de acuarela vivaz que no pintan, sino que construyen. Es entonces, en tal espontánea mancha o en tal línea dudosa, donde se observa la verdadera pertinencia de esta propuesta, un trazo capaz de contener en apenas detalles, toda la psicología de un personaje o la inmensidad de un paisaje norteafricano.

Esta selección de piezas por parte del comisario resulta impecable. Nos muestra un compromiso con el artista apostando por una calidad que no busca impresionar sino abrir posibilidades de interpretación sobre el siglo XIX. Con esta exposición, el museo le permite a Fortuny mostrarnos que la verdad no reside en el óleo grandilocuente, sino en la honestidad del boceto. Además, como bien se sugiere en el recorrido, el pintor parece recordarnos que “sólo en el arte se halla la verdad de la existencia”. Por ello, esta exposición no solo se visita, se vive, dejándonos una huella que, como las de Fortuny, es indeleble.

La exposición: “Mariano Fortuny. Dibujos”.

Comisario: Francesc Quílez Corella.

Lugar: Sala Noble. Museo Carmen Thyssen de Málaga.

Fecha: del 6 de febrero al 3 de mayo de 2026.

Horario: de martes a domingo de 10.00 a 20.00.