Pérdida. Fragmentación. Renovación. Un sujeto contemporáneo

Estrella del Carmen Reyes Ruiz

Pérdida. Fragmentación. Renovación. Un sujeto contemporáneo

Vista de una de las salas de la exposición / Foto © Museo Picasso Málaga

En la experiencia inmersiva de ‘Picasso. Memoria y Deseo’ el visitante descubre la fractura del sujeto contemporáneo frente a la tradición clásica, el daño en su identidad y la tensión entre recuerdo y deseo de trasformación.

La exposición ‘Picasso. Memoria y Deseo’ cuestiona la herencia cultural del pasado, la proyección en el presente y el anhelo de modificación. En un contexto sociopolítico de entreguerras, se insertan las obras expuestas y la contradicción de símbolos y temporalidades. Cuando Picasso habla de memoria y deseo se refiere a la pulsión de rescate del pasado, la pulsión de proyección del futuro y la contradicción de la modernización.

La pintura más destacada y en torno a la que se articula toda la exposición es ‘Estudio con cabeza de yeso’ realizada por Picasso en 1925, sirviendo como obra catalizadora de todos los lenguajes presentes en la exposición y como ojo del huracán del que parten los signos camuflados en las demás obras. Autores como Giorgio de Chirico, Federico García Lorca o Claude Cahun, entre otros, junto al propio Picasso, hacen uso del busto, la sombra y el rostro desdoblado. Tres emblemas repetidamente hallados en el discurso, que tratan de la escisión del individuo. Desde los años veinte del siglo XX, el sujeto se encuentra perdido, porque en el trasfondo de su mente la tradición grecorromana guía su proceso creativo y le impone un modo de vida y de expresión artística. Pero el sujeto contemporáneo ya no está petrificado en el pasado, sino que es fragmentado. El sujeto se muestra confundido y melancólico ante la idea de la pérdida de identidad. La sombra, en relación con el principio junguiano, es la pluralidad de este nuevo yo. Conlleva el desdoblamiento de la cara, como se muestra en ‘El beso’ y la presencia del busto, falseando nuestro ser, como en ‘¿Qué quieres de mi?’. En el olvido de identidad, Picasso aprende que lo escondido y múltiple es un rasgo definitorio del individuo contemporáneo.

La disposición museográfica revela estas reflexiones. La constelación de obras crea tensiones entre ellas. A lo largo de la sala, con un diálogo constante de estructura radial, se producen nuevas lecturas mediante los signos nombrados, al más puro estilo Warburg. La exposición es un lugar de pensamiento formado por un ecosistema de imágenes que nos traslada al pasado, nos sitúa en el presente y nos proyecta al futuro, por la aparición de problemáticas aún presentes en nuestra contemporaneidad.

En un espacio diáfano, con las islas centrales como únicas interruptoras, la experiencia inmersiva deriva en una experiencia estética plena. El ambiente está pensado para imbuirte en el discurso, mediante el color azul de las paredes, la moqueta hidráulica en el suelo que encubre los pasos y la luz, tanto natural como artificial, homogénea, que no crea contrastes lumínicos, salvo en la primera obra: ‘Estudio con cabeza de yeso’, cuya luz propia es ligeramente más notable. La atmosfera se impregna de calma, silencio y reflexión, que trasladan al espectador a los pensamientos y la realidad de cada artista.

Sin embargo, esta intensidad intelectual y relacional se disipa cuando entramos a la segunda sala de ‘Picasso. Memoria y Deseo’. La instalación de los dibujos de Picasso pasados a la madera por Georges Aubert ilustran el relato ‘La obra maestra desconocida’ de 1831 de Honoré de Balzac junto a una tenue iluminación y la voz en off del malagueño Carlos Álvarez narrando algunos fragmentos en español, francés e inglés. Atravesando este último espacio la mente puede finalmente relajarse y centrar su atención en un conocimiento de los sentidos. De esta manera se centra el foco de atención al interior del sujeto y, a la vez, a la última pieza de la exposición. ‘Busto y paleta’ de 1925 nos devuelve a la narrativa inicial oponiendo al visitante en su propia escisión y encontrándose de nuevo en el punto de partida.

La exposición:Picasso. Memoria y Deseo’.

Comisariado: Eugenio Carmona.

Lugar: Museo Picasso Málaga.

Fecha: hasta el 12 de abril de 2026.

Horario: todos los días de 10:00 a 18:00