Quietud y meditación. Un haiku entre la nieve
Vilma Abril Bachs Berntsson
‘Sin título’ en el Espacio Cero./ Foto Vilma Bachs Berntsson
“Aire blanco” es un delicado poema visual que nos adentra en la meditación y en la observación. En ella, la quietud de las inmensas llanuras níveas nos devuelve a la calma y al lugar más importante: el presente.
La exposición presenta un reportaje fotográfico de los paisajes del parque natural de Hokkaido; una muestra de sus impresionantes desiertos helados. Se acompaña de frases breves, fieles reflejos de las fotografías de Nuria Murillo. Un ‘haiku’ (poema japonés) nos susurra la temática en torno a la que gira la exposición: la nieve, la calma, las grullas, los árboles. Elementos muy simples pero portadores de una gran sabiduría, como eran capaces de apreciar los poetas japoneses en sus breves composiciones.
Nos induce a una contemplación del paisaje en un no-hacer, generándose un discurso en el que se entreteje la naturaleza, la filosofía, la estética y la poética oriental. Las fotografías nos sumergen en un espacio de no-tiempo, obligándonos a ir más despacio, al ritmo de la caída de los copos o de los pasos elegantes y suaves de las grullas. Nos invita al silencio, a reflexionar y a mantener una quietud que nace espontáneamente al adentrarnos en estas salas.
La exposición está enlazada con la trayectoria fotográfica de la artista. En sus obras presenta la naturaleza en su estado más puro para conectar con ella, sin ningún elemento que desvíe nuestra atención. A través de su arte, establece un profundo vínculo con la naturaleza, la fuente de inspiración primordial de sus fotografías, como podemos apreciar en estas salas.
Al comenzar el recorrido, una serie de proyecciones nos hace aterrizar suavemente en las llanuras blancas de Hokkaido. Antes de adentrarnos en la segunda sala, destacan unos plegables en acordeón, siendo las piezas más poéticas tanto por su disposición como por las imágenes que albergan. Se exhibe una secuencia de árboles que se recortan en el paisaje blanco, todas ellas imágenes similares pero, al mismo tiempo, diferentes. Al lado, grullas japonesas se dibujan en la nieve, pareciendo a primera vista trazos en negro sobre el fondo nevado.
Aunque en un primer momento resulta desconcertante, la ausencia de cartelas explicativas induce al espectador a centrarse única y meramente en las fotografías. En el fondo blanco de las propias paredes de la sala y su luz suave, la monocromía es el objeto primordial de nuestras miradas. El crujido de las heladas, las ventiscas de nieve y el canto de las aves acompañan al espectador en esta travesía por los paisajes nevados. Se desarrolla en un espacio pequeño, compuesto de apenas dos salas, pero que no necesita más. Disponiendo de sólo estas salas, las fotografías narran su mensaje de la mejor manera.
La propia exposición es un exquisito haiku con una gran fuerza silenciosa. Aúna en sus fotografías los kigos de invierno: nieve, grullas, árboles, heladas, cisnes… No sólo se trata de un poema en su totalidad, sino que cada imagen, cada elemento, está seleccionado cuidadosamente. Todas las piezas fotográficas encierran un sabio mensaje y simbolismo.
Los paisajes nos despejan con este viento helado la mente y los pensamientos que fluyen constantemente, deteniéndonos en el aquí y ahora a observar lo que tenemos delante. En un presente en el que recibimos estímulos a cada instante y no sabemos estar sin hacer nada, la artista nos hace detener la mirada y dejarla reposar en esta naturaleza invernal. No es simplemente una exposición de fotografías de la naturaleza, sino una profunda meditación de gran lirismo que nos lleva a la contemplación.
Nuria Murillo nos muestra en esta sala, como a través del resto de sus obras fotográficas, la quietud que nos enseña la naturaleza. A desacelerarnos y observar. Nos saca con una fresca y amable sacudida del incesante flujo de información en el que estamos sumergidos. Suspende el ruido mental y hace descansar nuestra mente en los paisajes blancos, unas llanuras llenas de sabiduría como dispone siempre la naturaleza.
La exposición: “Aire blanco” de Nuria Murillo.
Comisarios: Guillermo Busutil y Paco Negre.
Lugar: Sala de Exposiciones Espacio Cero.
Fecha: Hasta el 29 de mayo de 2026.
Horario: De lunes a jueves de 11:00-14:00 horas y 17:30-20:30 horas y viernes de 11:00-14:00 horas.




