La odisea de lo absoluto
Natalia González Mena
‘Pintura’ de Rafael Canogar en la Sala de exposiciones temporales (tercera planta) / Foto Natalia González
La exposición ‘Archipiélago’ rescata las obras más emblemáticas de la colección Suñol Soler (años 1960-1980). Una conversación entre la generación de artistas españoles sacudida por la guerra civil, y el panorama artístico internacional.
La singularidad de esta exposición radica en su concepción como un mapa conceptual, cartografiado a partir de las obras de treinta y cinco artistas. Las islas del archipiélago plantean cuestiones trascendentales, las ideas se fragmentan y solo se pueden hilar atravesándolas físicamente. A lo largo de esta alegoría geográfica el visitante debe ponerse en la piel de Ulises, para que el viaje cobre sentido debe ser susceptible a verse alterado en esencia y, en consecuencia, volver a casa profundamente cambiado.
Las obras, dispuestas en un espacio zigzagueante, amplio y con iluminación lineal, se organizan en torno a dos elementos. Por un lado, una obra titulada ‘Colinas huecas / núm. 15’ (1985) de Susana Solano, y, por otro, un banco alargado que invita al descanso y la contemplación. En la última zona, más reservada, se encuentran algunos de los lienzos más llamativos, tanto por su tamaño como por la potencia del trazo.
Las cinco islas, como conjunto, relatan el naufragio del espíritu occidental frente a las corrientes de la contemporaneidad. Tituladas como ‘Individuo’, ‘Naturaleza’, ‘Esencia’, ‘Signo’ y ‘Materia’ dialogan sobre la esencia de la humanidad y la transformación agresiva del cuerpo y el entorno.
La obra situada en el centro del espacio expositivo se presenta a modo de una colina, su título (‘Colinas huecas / núm. 15’, Susana Solano) resulta pertinente en este juego alegórico-geográfico. Es el punto más alto del ‘Archipiélago’, y a su alrededor el resto de islas dialogan.
‘Mao’, el presidente chino travestido por Andy Warhol, es la imagen que capta el visitante al ingresar en la sala. Esta intervención es también la primera que capta la atención de los visitantes debido a su visualización directa desde la puerta de entrada. Las obras incluidas en la sección ‘Individuo’ ponen en cuestión la configuración del “yo” en una sociedad de masas, el existencialismo provocado por la fragmentación, modificación y multiplicación de la imagen que proyectamos. Warhol invita a observar la transmutación del ser a partir de la plasticidad del género inventado. Este juego de máscaras nos interpela incluso medio siglo después, y es que la crisis de la alineación y la despersonalización gozan de plena actualidad.
La salida de ‘Individuo’ es una despedida de la forma y el enfrentamiento a una ‘Naturaleza’ que se muestra descompuesta y aislada. Más allá de cada una de las islas que conforman este archipiélago, la presencia de motivos naturales se dispersa por todo el paisaje museístico. Comprensible debido a que la naturaleza es, desde los orígenes del arte, un medio inagotable de creación. En esta parte de la exposición la realidad comienza a desdibujarse, se acentúa la presencia del pulso antiformalista que estira y fragmenta.
Cuando conectamos con ‘Esencia’, ‘Signo’ y ‘Materia’, nos encontramos en la frontera entre el concepto y la forma. En ‘Esencia’ una explosión de color, los azules se enfrentan con los grises, como olas de mar contra las piedras. En ‘Materia’ el impulso violento hacia lo absoluto a través del gesto.
Las obras de esta exposición son múltiples y magníficas, sin embargo, en la isla del ‘Signo’ se encuentra ‘Carta al Universo IV’ (1977) del artista catalán Albert Porta Zush / Evru, obra que se basa en el entrecruzamiento de líneas blanquecinas, muy finas, sobre una capa oleosa de tonos grisáceos. Hay algo mágico en ver como la línea, la primera de las formas, se enfrenta al terror primitivo del espacio, que es considerado como el primer impulso de toda creación artística. Esta carta es un réquiem de fin de siglo redactada por un alma profundamente humana, abandonada por los dioses.
La exposición: “Archipiélago. Cartografía imaginaria de la Colección Suñol Soler 1960-1980”.
Comisarios: Bárbara García Menéndez y Alberto Gil.
Lugar: Museo Carmen Thyssen Málaga.
Fecha: hasta el 06 de septiembre de 2026.
Horario: de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.



