Deconstruir el Guernica para construir conciencia
Azul María Campoy Pérez
‘Estatua rota del guerrero’ en la sala de exposiciones temporales del Museo Casa Natal Picasso./ Foto Azul Campoy
Picasso ya nos regaló el sueño y la mentira de Franco. Julio Anaya Cabanding, con un renovado y acertado código, nos trae un recordatorio tan incómodo como necesario.
Un 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor bombardea la localidad de Guernica. Picasso no tarda en comenzar a realizar bocetos para el gran mural: cuerpos desmembrados o descoyuntados, jadeantes bocas entreabiertas o desgarradores gritos, seres yacentes o dolorosamente tensionados… El ‘Guernica’ representa un abanico de expresiones que oscilan entre el terror y la agonía. La grisalla incide en el aspecto lúgubre y el dibujo del malagueño contribuye al carácter grotesco de la escena.
Julio Anaya Cabanding se atreve a dar un paso más allá con su ‘Guernica despedazado’. El cartón se vuelve otra herramienta de expresión, reforzando la crudeza con esa materialidad bruta, esquinas rotas y dobleces que generan dramáticos juegos de sombras. El cartón se nos muestra familiar, se desliga del academicismo del lienzo y lo vemos convertido en algo que nuestras manos acostumbran a portar. Deja de ser la obra de arte atemporal sobre el pedestal: ahora es un instante, es un objeto que teme su propia destrucción y sufre sus propias heridas. El material nos habla y es por ello que nos genera gran compasión, hasta desconsuelo. Sumado a la escena que se representa, termina siendo la manifestación caduca de un llanto eterno.
La nota más alta de este lamento puede ser la ‘Mujer que llora’. Esta representa a las plañideras de España o quizá a la España plañidera, que derrama lágrimas sobre sus hijos muertos sin ningún consuelo. No obstante, la figura femenina recibirá otras significaciones en diferentes piezas expuestas en esta muestra, quedando encarnada la clase burguesa en el ‘Retrato de la marquesa’. Está claro que esta es la otra España, la de “culo cristiano” que echa “un duro a los soldados moros defensores de la Virgen”. La España que llora a sus republicanos muertos y la España que aplaude a las tropas sublevadas: una alegoría binomial que plasma de nuevo la desesperanza de Picasso frente a su realidad y que Anaya transporta a nuestro presente.
La sempiterna destrucción que se presiente en la superficie del cartón no queda limitada al plano material, sino que la reflexión al respecto es profunda ya en el ideario del propio Picasso. La destrucción de la cultura se vuelve un tema capital, nada extraño tras ver las
bombas caer sobre el Museo del Prado. Esta destrucción del arte es representada en varias ocasiones, como se muestra en ‘Sueño y mentira de Franco’, con el acechante pico dispuesto a destruir el busto. También la podemos ver en el propio ‘Guernica’, con la estatua rota del guerrero, el héroe de piedra cuyos fragmentos han quedado por el suelo. Aunque Anaya represente esta misma escena en sus cartones, de nuevo aporta mayor significación, dada en este caso por el conjunto de su trayectoria artística. Sus grafitis representando grandes hitos de la historia del arte en los lugares más recónditos, demuestran que mientras una mente vague libre, aún por el más yermo páramo, puede hacer de este un oasis. La cultura no se destruye, pues no reside estrictamente en su dimensión matérica. Mientras perviva la memoria de un único ser, pervivirá la cultura.
Esta esperanza nos es muy necesaria precisamente en tiempos como los que corren, en los que las tendencias conservadoras y los mensajes de odio se extienden entre los jóvenes desenfrenadamente, fomentados por la desinformación y la sobreexposición a propaganda populista en redes sociales que, por su propia naturaleza, son favorecidas por los algoritmos. Quizás esa cultura que resiste toda crisis sea justamente la clave. Esta exposición no solo ilustra, sino que también educa a las nuevas generaciones que no asistieron a aquellos desastres, gracias a la transposición de dichas vivencias bajo una óptica actual, gracias al lenguaje propio que ha sabido desarrollar Anaya Cabanding.
La exposición: “Guernica despedazado. Julio Anaya Cabanding”.
Comisariado: Carlos Ferrer Barrera.
Lugar: Sala de exposiciones temporales, Museo Casa Natal Picasso.
Fecha: Desde el 3 de abril hasta el 28 de septiembre de 2025.
Horario: Todos los días de 9:30 a 20:00.




